BDSM: Guía de iniciación.

¿Y si el control, la sumisión o el dolor pudiera ser una forma de placer? A pesar de que la pregunta puede generar cierta incomodidad, también puede abrir una puerta a un mundo nuevo de sensaciones, el BDSM. Un mundo donde el deseo, la confianza y los límites se mezcal en una forma de intimidad única.

En este artículo te voy a hablar de:

¿Qué es el BDSM?

El BDSM es un acrónimo, un término que engloba diferentes prácticas y dinámicas relacionales. Las sigas siglas se descomponen de la siguiente manera:

  • B&D (Bondage y Disciplina): se refiere al uso de ataduras y restricciones físicas, así como, la imposición de reglas y consecuencias con fines eróticos.
  • D&S (Dominación y Sumisión): se refiere al establecimiento de una relación de poder asimétrico donde una persona asume el rol de dominante y otra, el rol de sumiso.
  • S&M (Sadismo y Masoquismo): se refiere al establecimiento de dolor (físico o psicológico) consensuado como forma dar y recibir placer.


Cada dinámica, parte de una norma clara: nadie hace nada que no quiere hacer. Todo se negocia, se pacta y se detiene si alguien así lo pide por lo que se genera un espacio de entrega y confianza.

Mitos sobre el BDSM

Durante años, el BDSM fue considerado un conjunto de prácticas patológicas o violentas, no obstante, hoy sabemos que es una expresión sexual tan válida como cualquier otra, siempre que se realice bajo el respeto, la seguridad y el consentimiento por parte de los participantes.

Los roles dentro del BDSM

En el BDSM suelen existir 3 tipos de roles:

  • Dominante: quien asume el control.
  • Sumiso: quien cede el control de forma consciente y voluntaria.
  • Switch: quien puede adoptar ambos roles.

Aparentemente, hay una jerarquía de poder en el juego, pero realmente nadie pierde su autoridad ya que todo lo que se ha realizado, se esté realizando o se vaya a realizar está acordado por parte de ambos previamente.

BDSM

Tipos de prácticas dentro del BDSM

En el BDSM se podrían identificar un amplio espectro de experiencia, no obstante, aquí te presento las más comunes:

  • Bondage: juegos con ataduras o inmovilización.
  • Spanking: palmadas o golpes eróticos pactados.
  • Dominación y sumisión: una persona guía y la otra se deja guiar.
  • Control sensorial: juegos con temperaturas, sonidos o texturas.
  • Role play: representación de roles o personajes.

¿Cómo se practica el BDSM?

Esta respuesta podría dar para varios artículos del blog, pero de forma sencilla te lo voy a resumir en 3 palabras; comunicación, consenso y cuidado. Nada de lo que ocurre es fruto de la improvisación sino de una preparación previa por parte de los participantes.

En primer lugar, se desarrolla la negociación. Previamente al juego, las personas involucradas comunican sus deseos, miedos y, por supuesto, sus límites. Esta fase es la base de todo.

En segundo lugar, se definen los roles. Se establecen los roles que va a desarrollar cada uno en la escena.

En tercer lugar, se establece una palabra de seguridad (safeword). Se acuerda una palabra que la persona que cede el control puede utilizar para detener la escena de forma inmediata. Esta palabra garantiza la autonomía y el control de la persona sumisa.

En cuarto y último lugar, la práctica. Cada pareja o grupo adapta la actividad a sus gustos y preferencias.

¿Quién práctica BDSM?

No hay un perfil concreto de persona, son individuos de todas las edades, géneros, orientaciones sexuales y profesiones. La única condición es ser un adulto que consiente.

Al final, el BDSM es una práctica recomendada para aquellas personas que sientan curiosidad por explorar nuevas formas de placer consigo mismo o con su pareja si ambos están de acuerdo.

Ventajas y Riesgos del BDSM

Como toda práctica intensa, el BDSM conlleva tanto beneficios como riesgos que deben ser gestionados con consciencia y madurez. Aquí te indico algunos a nivel general:

Ventajas:

  • Intimidad y Confianza: La necesidad de una comunicación abierta y radicalmente honesta promueve el vínculo entre los miembros de la pareja.
  • Autoconocimiento: Permite explorar fantasías, miedos y deseos profundos, permitiendo un mayor entendimiento de la propia sexualidad.

Riesgos:

  • Físicos: Si no se practica con conocimiento, pueden ocurrir lesiones (marcas de cuerdas, hematomas excesivos, etc.).
  • Psicológicos: El «sub-drop» o «dom-drop» es una caída emocional que puede ocurrir después de una escena intensa debido al torrente de hormonas. Es fundamental el «aftercare» (cuidado posterior), que implica mimos, conversación y apoyo emocional para gestionar esta bajada.
    Confusión con el
  • Abuso: El riesgo más grave es cruzar la línea hacia los malos tratos. Esto ocurre cuando el consenso se rompe, la Palabra de Seguridad se ignora o la dinámica se utiliza para manipular o dañar fuera del contexto acordado.

¿Cuándo acudir a terapia?

Realmente, si te relacionas con el BDSM desde la comunicación clara, el respeto y la seguridad no necesitas un espacio terapéutico. No obstante, la terapia puede ser muy útil en varios casos.

  • Cuando la práctica BDSM o la dinámica de pareja resultante genere malestar.
  • Cuando hay miedo o bloqueo intenso en ciertas situaciones, que aparentemente, no tienen sentido.
  • Cuando no hay una buena comunicación con tu pareja.
  • Cuando hay cierto conflicto entre lo que quiero y lo que hago.

 

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Ricardo Pérez

Psicólogo general sanitario y sexólogo especialista en terapia de pareja, terapia sexual y gestión emocional. 

Nº de colegiado: 26245

«El sexo no es solo piel: es conexión, presencia y escucha.»

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Soy Ricardo, psicólogo y sexólogo de Conexo.
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